AMAPOLA (Video de boda rural en Barcelona).

De nuevo una de esas ideas originales de boda, alquilar una casa rural, una masía, para meter a los invitados más queridos y convivir durante un finde. El finde de tu boda. Y es que cada vez se da más la idea de una boda experiencia y no solo una boda evento. Los novios cada vez más piensan en hacer que los invitados lo pasen en grande y no solo en el hecho de casarse. 

Jessica y Dani querían hacer algo especial, algo que no fuera una boda normal y corriente. Querían una experiencia para sus invitados. Para ello alquilaron la másia Brugarolas a las afueras de Barcelona y se encerraron junto con sus mejores amigos y familiares más cercanos. El sitio es fantastico, con mucho espacio y plena naturaleza. El resultado, pues un finde lleno de ratos compartidos que al final es lo que importa.

Llegamos pronto Sara y yo, ella al mando de las fotos y yo como videógrafo, al mando del video de boda. Aquello nos resultó precioso y nos pareció que daba mucho juego. Unos invitados por un lado tapeando algo, otros en la piscina, otros dando un paseo y algunos terminando de llegar e instalándose. En ese momento aproveché para hacer una sesión con los novios antes de que se fuera la luz del Sol.

Amanecimos y el ritmo en la casa seguía tranquilo, largos desayunos con tertulia y ratos de piscina. Ultima oportunidad para broncearse un poco más antes de prepararse. Los chicos de Bodas de cuento iban ultimando la decoración y controlando un poco los tiempos. Duro trabajo el de wedding planner, sobre todo cuando se trabaja en la manera en que lo hacen este equipo.

Pasado el mediodía empezó a notarse el incremento de los nervios. La novia ya comenzaba a prepararse, maquillaje, peluquería. Laia se encargó del maquillaje en esta ocasión. En la habitación de la novia ya empezaba a acumularse la gente, amigas, familia, querían ver a la novia vestida y esperando la entrega del ramo por parte de su hermano que incluso le dedicó una canción (voz y guitarra).

Había amenaza de lluvia y esta no se hizo esperar. Puntual, un chaparrón puso en jaque a toda la boda, aunque los nervios no crisparon a los invitados. Parecía como si después del todo el destino no quisiera molestar demasiado y como por acto divino, paró justo para oficiar la ceremonia. Acto y seguido, volvió a llover, esta vez con una fuerza tremenda pero con tiempo justo de que todo el mundo se resguardara.

Pasada la tormenta, todo siguió su curso: Aperitivo, suelta de globos y cena.  No faltaron las entregas de regalos y las sucesivas intervenciones de los amigos de los novios que estaban llenos de energía y buen rollo. No pararon de liarla una vez tras otra. Finalmente y tras algunos sentimentalismos pertinentes, los novios deleitaron con un baile ensayado de primera categoría, incluso con cambio de look de la novia. Un vestido convertible que lo hacía más festivo.

De nuevo me quedo con la sensación de que este tipo de bodas en casas rurales son más una experiencia que un evento, donde los invitados y la pareja pueden realmente disfrutar conjuntamente y tener tiempo de sobra para compartir y generar recuerdos.

EL VIDEO DE BODA

 

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