thailand cambodia video experience

DREAM ON SIAM (aventuras de un videografo de bodas)

Escribía Calderón de la Barca que «la vida es sueño y los sueños, sueños son». Imaginad que pudieseis soñar 75 años seguidos y que además pudieseis soñar a la carta. Todo sería placer y felicidad.  Luego, podríamos añadir una variable por hacerlo más entretenido: dejar cosas al azar. Al final, estaríamos soñando la vida que llevamos. Al final uno no podría realmente demostrar si vivimos en un sueños, somos realmente humanos o solo una proyección soñada.

El año pasado decidimos ir a la zona de Camboya, pero pasando previamente por Bangkok por hacer más barata la escala y de paso visitar la increíble ciudad que es. Era mi primer viaje del tipo backpacker y sin duda marcó un antes y un después en mi vida de viajero. Este tipo de viaje te permite realmente la inmersión en la cultura local que por otra parte es lo que persigo como ser humano y como videografo, pues mantiene en forma el músculo de la observación y la percepción.

El video ( que no es de bodas), está enfocado como la metáfora que antes comentaba. Con textos de Alan Watts, le he querido dar un aire más sensitivo, una especie de alusión a como se recuerdan los sueños al cómo funciona el inconsciente. Fue grabado con una cámara de primera comunión, una nikon s8100 con el obturador roto y fallos de memoria, pero suficiente para divertirse.

La ruta nos llevó a Bangkok, haciendo noches tanto a la ida como en la vuelta en la loquísima calle Khao San, que sí, hace honor a su hombre «caos», porque vaya tela la que se lía ahí cada noche, aun así no hubo problemas para el descanso pues nuestra habitación daba al interior. Luego fuimos en bus hasta Siem Reap con toda la aventura de pasar la frontera y jugarte el quedarte sin pasarporte. Una vez allí, visitamos lo más básico de la zona de templos.

Después y para ganar tiempo, avión hasta Sihanoukville, que por cierto no merece la pena  por ser básicamente un pueblo levantado para uso y disfrute de los pensionistas alemanes, británicos y americanos… De ahí barco-loco hasta Koh Rong Samloem, una isla paradisiaca con poco desarrollo del turismo lo que permite una experiencia más auténtica y primitiva (no electricidad, no internet, sentir el monzón en tu tienda de campaña..)

Y luego la vuelta hacia Bangkok. Aunque no parece mucho, la verdad es que el viaje tampoco era largo, dos semanas no dan para gran cosa teniendo en cuenta los grandes desplazamientos, sin embargo cada día estaba lleno de pequeñas aventuras en ruta. Os dejo con el video que espero que os guste y compartáis.

Abrazos,

Pol.

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